ENERGIA RENOVABLE EN LA COMUNITAT VALENCIANA A PARTIR DE RESIDUOS AGRICOLAS Y FORESTALES

La Generalitat valenciana, a través del Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial, ha respaldado una investigación que permitiría a la Comunitat Valenciana evitar la emisión de más de 240.000 toneladas de dióxido de carbono utilizando el valor energético que se deriva de residuos forestales y agrícolas, procedentes del pino y la cáscara del arroz, respectivamente.


La investigación, denominada Biomer,
es fruto de la colaboración entre el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) y el Instituto Tecnológico del Mueble, Madera, Embalaje y Afines (Aidima) y ha contado con financiación de la Generalitat y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) de la Unión Europea, ha informado el Consell en un comunicado.

La Comunitat Valenciana genera anualmente más de 23.000 toneladas de cáscara de arroz y podría extraer hasta 343.564 toneladas de biomasa residual forestal. A partir de este potencial, ambos centros tecnológicos han obtenido como resultado de los ensayos un poder calorífico conjunto de ambos residuos de 35.027 J/g (julios/gramo) que permitiría alcanzar un valor energético de 1.926,42 GWh (gigawatios/hora) eléctricos anuales, suficiente para cubrir las necesidades de consumo eléctrico de una ciudad como Alicante.

Para lograr estos resultados, los investigadores han realizado un análisis de tecnologías de conversión energética comparando técnicas, rendimientos y costes de los biocombustibles, y han elaborado un diseño de automatización y modelado de una planta piloto de biomasa.

El estudio, que ha desechado otros restos como podas de jardinería y lodos de depuradora, revela que la mayor contribución a la reducción del impacto ambiental del CO2 se produce en la explotación energética, seguida de la fabricación de los biocombustibles sólidos.

DISTRITOS DE CALOR
De los resultados obtenidos en la investigación los especialistas apuntan a soluciones similares a los distritos de calor (district heating) como opciones viables de aprovechamiento de esta biomasa para cubrir las necesidades térmicas y eléctricas de una zona concreta de población asociada, como podría ser una red de urbanizaciones y su municipio, o un sistema mixto pequeña industria-consumo doméstico.

La Comunitat Valenciana obtendría un importante beneficio socioeconómico y medioambiental de la puesta en marcha de este sistema, contribuyendo a la obtención de los objetivos fijados por el Plan de Acción Nacional en materia de Energías Renovables 2011-2020.

 FUENTE: www.econoticias.com