EL HOMBRE MAS PELIGROSO DEL MUNDO
Número: 1205
Del 28 de noviembre al 4 de diciembre
video treaming

Para unos es un arribista egocéntrico; para otros, el mayor defensor de la libertad de prensa. En Suecia está acusado de acoso sexual; en Washington lo han declarado hombre peligroso. Hablamos con Julian Assange, el cerebro de Wikileaks... y con expertos del Pentágono, antiguos colaboradores, periodistas y políticos de Washington para descubrir qué hay detrás de la web que filtra documentos de alto secreto.

1. El enemigo público
Julian Assange, nacido en 1971, es australiano y jefe de Wikileaks. Empezó a colarse en redes informáticas con 16 años. En 1999 se le ocurrió Wikileaks; la página web entró en funcionamiento en 2006. En 2009 recibió un galardón de Amnistía Internacional por destapar violaciones de derechos humanos en Kenia.

Daniel Ellsberg, el analista que en 1971 facilitó a la prensa un informe secreto del Pentágono sobre la guerra de Vietnam: «Antes era yo el hombre más peligroso de América. Ahora, Assange es el más peligroso del mundo. Es un héroe, pero estoy seguro de que el Gobierno de EE.UU. hará lo posible por volverlo inofensivo, incluso recurriendo a la violencia».

Michael D. Horvath, experto en seguridad de las Fuerzas Armadas de EE.UU., en un informe interno con fecha de 18 de marzo de 2008: «Julian Assange es conocido por su ideología izquierdista y su postura antiamericana».

Ingi Ragnar Ingason, cineasta islandés y colaborador de Wikileaks: «Es frustrante. Presentamos el mayor archivo de secretos militares de todos los tiempos y la primera pregunta de la gente es: ‘¿Por qué se ha teñido el pelo Julian?’».

Daniel Domscheit-Berg, antiguo portavoz de Wikileaks: «Julian Assange es un hombre con una visión y está dispuesto a luchar por ella, pero no incluye a los demás. Yo era su portavoz, y muchas veces no sabía de qué iba el asunto».

Assange fue aclamado como una estrella cuando, el 23 de octubre de 2010, presentó en Londres 391.832 informes secretos del Ejército sobre Iraq: sus seguidores prorrumpieron en vítores. Al final de la conferencia, Assange trató de explicar qué significaban las abreviaturas de los documentos, cómo hacer búsquedas..., pero no se le entendió porque lo rodeó un enjambre de fotógrafos.

Julian Assange: «Antes publicábamos los documentos en la web sin decir nuestros nombres; lo único importante era el material. Pero eso tuvo el efecto contrario: todos querían saber quién estaba detrás de Wikileaks. Por eso le he puesto rostro a Wikileaks, como distintivo y cabeza de turco. Soy el fundador único. Hay un plan de emergencia por si soy arrestado o desaparezco. Wikileaks seguirá siendo operativa sin mí, aunque menos efectiva».

2. La organización
Jay Rosen, profesor de Periodismo en la Universidad de Nueva York: «Wikileaks es la primera empresa informativa sin nacionalidad. Así escapa al control de los gobiernos. Supongamos que usted es un informante que quiere publicar datos delicados... ¿A quién se los daría? ¿A un periódico con una dirección postal, sujeto igual que usted a las leyes nacionales, o a una organización como Wikileaks, que no responde a las reclamaciones estatales, pero que publica documentos verificados? Mi respuesta: el periódico tiene las de perder».

Daniel Domscheit-Berg
, antiguo portavoz de Wikileaks: «Wikileaks fue creada para ser incensurable. Y lo es».

Julian Assange
: «Si no fuese posible ocultar las injusticias, los generales, políticos o directivos de grandes empresas se plantearían la conveniencia de olvidarse de ciertas prácticas. Encubrir ese tipo de planes se convertiría en un riesgo impredecible y extremadamente costoso para ellos».

Steven Aftergood
, experto estadounidense en servicios secretos: «Hay revelaciones buenas y malas. Las buenas aumentan la responsabilidad de los gobiernos y estimulan la implicación de los ciudadanos. Las malas ponen en peligro a personas, manchan su reputación o se inmiscuyen sin permiso en su esfera privada. Wikileaks ha publicado tanto revelaciones buenas como malas. Y la organización apenas aporta información sobre sí misma».

Julian Assange
: «Nuestros colaboradores, responsables de la protección de nuestras fuentes, deben poder trabajar en segundo plano sin ser molestados. Hacer públicos todos nuestros pasos pondría en peligro el trabajo. Hemos recibido 22 peticiones para realizar un documental y varias propuestas de Hollywood, pero preferimos documentar nuestro trabajo nosotros mismos y hemos contratado cámaras para que nos filmen. Algún día sacaremos una película sobre nosotros».

En Suecia se abrió una investigación policial contra Julian Assange por acoso sexual y ha sido acusado formalmente en noviembre. Su solicitud de permiso de trabajo fue rechazada el 18 de octubre.

Julian Assange: «Como consecuencia de mis investigaciones, EE.UU. está ejerciendo una enorme presión sobre los gobiernos occidentales para que no me apoyen. ¿Adónde podremos ir entonces, a Cuba? Afortunadamente, nuestras sociedades no han caído tan bajo. Todo lo que queremos es seguridad jurídica para que los periodistas de investigación no tengamos que seguir dedicando el 70 por ciento del tiempo a protegernos contra la vigilancia y las acciones del Estado».

3. El dinero
Julian Assange: «Nos financiamos con donaciones. También hemos pensado en una suscripción, de tal manera que una persona, a cambio de ese pago, acceda antes a los datos».

Hendrik Fulda
, vicepresidente de la fundación alemana Wau Holland, considerada desde octubre de 2009 la principal fuente de ingresos de Wikileaks: «Hubo un tiempo en que financieramente Wikileaks estuvo entre la espada y la pared, incluso hubo que desactivar la página web. La situación ya no es ésa. Normalmente recibe pequeñas donaciones, de unos 20 euros, pero también grandes aportaciones por encima de los 50.000 euros. A la cuenta han llegado unos 750.000 euros en donaciones. La mayor parte los recibimos tras una gran revelación. Julian necesita 200.000 dólares al año para mantener la página web, pero si quisiera pagarles un sueldo razonable a unos pocos empleados, necesitaría 600.000 dólares anuales».

De un e-mail de Daniel Stromberg, mánager del servicio de pago on-line Moneybookers, el encargado de procesar los donativos a Wikileaks, publicado en octubre de 2010: «La cuenta de Wikileaks ha sido cerrada, ya que se encuentra en una lista negra de Australia y EE.UU. Por eso, damos por concluida nuestra relación comercial con Wikileaks».

Julian Assange
: «Antes trabajábamos desinteresadamente, ahora tenemos unos diez colaboradores pagados. Me gustaría dividir Wikileaks en cuatro departamentos: uno para la protección de los informantes, otro para la protección de nuestros datos, otro para la comprobación de los documentos y un cuarto responsable de la financiación. En cada departamento habría colaboradores pagados que coordinarían el trabajo de nuestros cerca de 800 colaboradores voluntarios».

4. Los abandonos
El informático alemán Daniel Domscheit-Berg fue, junto con Julian Assange, la cara más conocida de Wikileaks hasta septiembre de 2010. Abandonó la organización cuando Assange lo acusó de haber facilitado a la prensa información interna.

Daniel Domscheit-Berg: «Ya no tenía ganas de pasara el día haciendo como si Wikileaks fuese parte de una película de espías, de esas en las que se persigue a un tipo todo el rato».

El periodista Kevin Poulsen en la página web de la revista Wired, el 27 de septiembre de 2010: «Media docena de colaboradores han abandonado Wikileaks ante las decisiones unilaterales del fundador y soberano absoluto Julian Assange».

Julian Assange: «Fue una deslealtad que Daniel Domscheit-Berg me recomendara a través de la prensa que me cogiese unas vacaciones. Estamos en medio de una confrontación con una superpotencia ¿y debo irme de vacaciones? Estoy seguro de que el FBI recurrirá a sus trucos para intentar reclutar a gente y dañar nuestra organización. Cuando antiguos colaboradores dicen hoy que deberíamos dejar de publicar documentos sobre EE.UU., no puedo evitar preguntarme si no habrá dinero de por medio. En nuestro círculo más íntimo, eso nunca se discute. Muchos de los abandonos no fueron realmente importantes para Wikileaks».

Herbert Snorrason, islandés, 25 años, antiguo colaborador de Wikileaks, se despidió el 25 de septiembre de 2010 con estas palabras a través de Twitter: «Que te jodan, Julian».

5. Los enemigos
Christian Whiton, antiguo asesor de la Secretaría de Estado norteamericana, el 25 de octubre de 2010 a la cadena Fox: «Tengo algunas propuestas sobre lo que el Gobierno de EE.UU. podría hacer contra Wikileaks: 1. Acusar a Julian Assange de espionaje. 2. Estudiar las posibilidades de catalogar a los colaboradores de Wikileaks como combatientes enemigos, lo que abriría la puerta a acciones extrajudiciales contra esta organización. 3. Congelar todas sus propiedades y cuentas. 4. Ofrecerle al recién creado Comando Cibernético de EE.UU. que ataque electrónicamente a Wikileaks».

Julian Assange: «Poco antes de publicar los documentos de Iraq atacaron nuestro sistema interno de comunicación. Ataques de este tipo se han recrudecido desde entonces. Pero también hay muchos medios de comunicación azuzando».

Jonah Goldberg, columnista del Chicago Tribune, escribió el 29 de octubre de 2010: «¿Por qué Julian no apareció estrangulado hace ya años? Asesinarlo va contra la ley, pero yo espero de mi Gobierno que por lo menos lo pare».

James Lewis
, asesor del Gobierno de EE.UU.: «A Wikileaks se le da muy bien eso de cifrar datos. Un ciberataque por nuestra parte sería inútil. Lo mejor que podemos hacer es seguir burlándonos de este peculiar jefe de Wikileaks».

Después de que el programador estadounidense Jacob Appelbaum apareciera como portavoz de Wikileaks en una conferencia en julio de 2010, fue retenido durante horas en el aeropuerto de Newark e interrogado por el paradero de Assange. Sus teléfonos móviles le fueron confiscados. A día de hoy no los ha recuperado.

Hillary Clinton, secretaria de Estado norteamericana, el 24 de octubre de 2010, poco después de la publicación de los informes sobre Iraq: «La publicación de información secreta es condenable porque pone en peligro la vida de soldados y civiles de EE.UU. y de sus países aliados».

Informe del Ministerio de Defensa australiano del 26 de octubre de 2010 sobre su investigación de los documentos relacionados con Afganistán: «No se identifica en ellos a ningún informante local del Gobierno».

El Pentágono creó el pasado julio una fuerza de intervención formada por 120 expertos en informática y seguridad con la misión de limitar los daños causados por Wikileaks.

Comandante Chris Perrine, portavoz del Pentágono, por e-mail el 26 de octubre de 2010: «Todos los reporteros con los que he hablado en las últimas semanas dicen que están hasta el gorro de Wikileaks. La mayoría están indignados porque en sus revelaciones no figura nada nuevo».

Jay Rosen, profesor de Periodismo de la Universidad de Nueva York: «Si en sus revelaciones no hay nada nuevo... ¿cómo pueden ser un peligro para la seguridad nacional?».

Julian Assange
, a través de Twitter el 22 de octubre de 2010: «El Pentágono dice que en las revelaciones de Wikileaks no hay ‘nada nuevo’. Quieren decir nada nuevo para ellos».

6. La traición
Bradley Manning, de 23 años, soldado de los servicios secretos del Ejército de EE.UU. destinado en Iraq. Supuestamente, su descontento por la actuación de las Fuerzas Armadas lo movió a facilitar miles de documentos secretos a Wikileaks entre noviembre de 2009 y mayo de 2010. Incapaz de callar lo que había hecho, se lo contó a un conocido de Internet: Adrian Lamo, de 29 años, ‘hacker’.

Adrian Lamo, en un chat hecho público por él mismo: «¿Cuál es tu objetivo?».

Bradley Manning: «Espero que una discusión a nivel mundial y reformas. Me gustaría que la gente conociese la verdad».

A Lamo le preocupaba que pudieran arrestarlo como confidente y señaló a Manning. Le entregó los protocolos de sus chats al FBI en una cafetería Starbucks en Sacramento. Manning fue detenido el 26 de mayo de 2010. En la actualidad se encuentra en una prisión militar en Virginia. Sobre él pesa la amenaza de una pena de 52 años por alta traición. Se han reunido 90.000 dólares en donaciones para su defensa.

Michael D. Horvath, experto en seguridad de las Fuerzas Armadas de EE.UU., en un informe interno del 18 de marzo de 2008: «Identificar a los informantes de Wikileaks, perseguirlos, echarlos a la calle y ridiculizarlos sería una forma de que otros se abstuvieran de comportamientos similares».

Cita de un folleto repartido durante una conferencia sobre Adrian Lamo en Nueva York: «Adrian Lamo es un sucio chivato que ha traicionado a la cultura hacker. ¡Os conviene mantener la boca cerrada en su presencia!».

Adrian Lamo, en Facebook, el día en el que se supo de la detención de Manning: «Manning era como un niño jugando con una pistola cargada. Me fastidia haberlo denunciado, pero, si no lo hubiese hecho, podría haber pasado algo peor». 
 
Julian Assange: «No puedo decir si Manning era nuestra fuente. Pero su caso es una tragedia. Puedes crear el sistema informático más seguro, pero la gente siempre tiene necesidad de hablar de sus actos. Manning parece haberse delatado él solo. Es difícil proteger a las personas de sí mismas».

FUENTE: www.xlsemanal.com