La construcción tradicional ya tiene competencia: los materiales reciclados

Los informes publicados por el Ministerio de Vivienda muestran cómo la crisis económica afecta significativamente al sector de la construcción, disminuyendo en más de un 50% el número de nuevas viviendas que iniciaron su construcción durante el año 2009. Sin embargo, a pesar del drástico descenso, miles de edificios fueron construidos y rehabilitados el pasado año, algo que puede traducirse en un gasto incalculable de recursos y materias primas.

De igual modo son también muchos los inmuebles que se derrumban cada año, dando lugar a lo que todos conocemos como “escombros” pero que en realidad no son otra cosa que “residuos de construcción y demolición” (RCD), y cuyo fin termina siendo siempre el vertedero.

Para superar el impacto visual y ecológico que estos residuos ocasionan y fomentar su reciclaje, el Consejo de Ministros acordó hace ya nueve años firmar el primer Plan Nacional de Residuos de Construcción y Demolición (PNRCD) con duración hasta 2006, pero que mediante un nuevo acuerdo se han visto obligados a ampliar hasta el año 2015. A través del Plan se pretende dar a estos residuos el destino más adecuado para proteger la salud humana, los recursos naturales y el medio ambiente, reutilizándolos y reciclándolos en la medida que sea posible.

De esta manera, los desperdicios de la construcción que antes eran considerados basura pueden ser aprovechados de nuevo, ahorrando así energía y recursos y prolongando la vida de la naturaleza. Aunque algunas personas ponen en duda la durabilidad y calidad de los materiales reciclados, muchos de estos productos se utilizan hoy en día en el sector de la construcción.

El antes y el después de los materiales de construcción

Vidrio
El vidrio es el único material que tras someterse a un proceso de trituración puede reciclarse al 100%, lo que podría traducirse en un gasto de materia prima virgen del 0% si todos nosotros reciclásemos estos residuos, contribuyendo a una gestión más sostenible de los recursos que la naturaleza nos proporciona.

Este elemento es una sustancia transparente, dura y a la vez frágil, compuesta en su mayoría por sílice. En los últimos años se ha tratado de fomentar el reciclaje de vidrio, un material persistente y sofisticado que puede llegar a constituir las tres cuartas partes de edificios como el nuevo planetario de Nueva York, capaz de aguantar tormentas y fuertes vientos. Además, con él pueden construirse ventanas, baldosas, hormigón o incluso, puede servir como aislante térmico y acústico.

Madera
La madera es un recurso forestal que mediante un complejo proceso de transformación convierte el tronco de los árboles en un material duro y resistente empleado desde hace muchos años en la construcción.

Este material también puede ser reciclado para disminuir la tala de árboles y respetar así el medio ambiente. Está confeccionando con fibras, astillas y partículas de madera procedentes de antiguos edificios, muebles, bases de pisos, vigas, puertas, techos o paredes.

Tejas
Las tradicionales tejas de cerámica ya pueden ser sustituidas por otras fabricadas con plásticos reciclados, convirtiéndose así en otro producto ecológico con grandes ventajas, entre las que cabe citar la disminución del peso de nuestros tejados hasta en un 50% y su capacidad para no romperse durante el proceso de almacenaje, distribución y manipulación.

Además, existen tejas de asfalto orgánico en las que hay una gran cantidad de papel reciclado y otras elaboradas a partir de fibras de madera manufacturadas, que son de mucha mejor calidad que las tradicionales tejas sintéticas.

Áridos
Los escombros procedentes de todo tipo de obras, tras someterse a un delicado proceso de clasificación y separación, son triturados para generar áridos de gran calidad, entre los que se encuentran la gravilla o la arena reciclada, y que son capaces de ser reutilizados en la elaboración de hormigón, en carreteras y en todo tipo de edificios y obras públicas. Esto supone un incremento importante en el beneficio medioambiental, ya que conlleva explotar cada vez menos yacimientos de piedra natural y de otros áridos.

Aunque en España es todavía muy escaso el uso de áridos procedentes de hormigón para la fabricación de nuevo hormigón, ya contamos en la Península con una serie de edificaciones que han confiado en este material, entre las cuales el puente de Marina Seca del Forum 2004 de Barcelona, es el mejor ejemplo.

Con respecto al asfalto, es cada vez más frecuente en nuestro país utilizar estos áridos en polígonos industriales y urbanizaciones, aunque aún nos queda mucho para equipararnos con el resto de países europeos.

Acero
El metal más utilizado en el mundo es el acero, sobre todo en la construcción y la fabricación de electrodomésticos o automóviles, por lo que su correcto reciclaje tiene una destacada importancia ecológica y económica.

Reutilizando este metal, se evita la extracción de materias primas como el hierro y el carbón, además de disminuirse notablemente las emisiones de dióxido de carbono y el consumo de energía y agua. Además, el acero conserva tras su reciclaje todas sus cualidades (resistencia, dureza y maleabilidad), aspectos importantes para un gran número de envases y productos.

Celulosa
Los copos de papel reciclado funcionan como un excelente material aislante de ruidos y de altas y bajas temperaturas, ejerciendo a la vez una función protectora contra el fuego y todo tipo de roedores. Tras un efímero proceso, el papel de periódico puede llegar a convertirse en un eficaz aislante natural como es la celulosa reciclada, transformándose en paneles semirrígidos de alta densidad que a largo plazo resultan más económicos y mejores que los tradicionales y que tienen la peculiaridad de absorber más de un 15% de humedad.

En consecuencia, se consigue ahorrar una gran cantidad de energía en calefacción y aire acondicionado, manteniendo la estructura del edificio seca y segura, gracias a un producto fácilmente manejable.

Edificios más sostenibles
Año tras año, aumentan la oferta y la demanda de materiales de construcción reciclados para el levantamiento de nuevos edificios, un hecho que reduce el coste en la construcción y maximiza los recursos disponibles, pero todavía pueden alcanzarse mayores tasas de reciclaje si todos los consumidores y empresas trabajan juntos para incorporar a la industria los materiales recuperados, contribuyendo entre todos a cerrar el ciclo de vida de los materiales.

El último gran avance en construcción ecológica ha sido un proyecto realizado por el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE) de Argentina, en el que se elaboraron ladrillos a partir de plásticos reciclados, dando como resultado un material más barato y ligero, cuya principal peculiaridad es el aislamiento térmico y acústico, y que podría llegar a reducir enormemente el impacto medioambiental.

FUENTE: www.ambientum.com